SE(i)
7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de ganancias deshonestas;
8 sino hospedador, amador de los buenos, templado, justo, santo, continente;
9 retenedor de la fiel palabra que es conforme a la doctrina, para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer a los que contradicen.